› Crónica HellFest Open Air 2014. Domingo, 22 de junio de 2014. Clisson. Francia.

Tercer día: Final inmejorable y ganas de más.

Último día de este festival que estaba superándose cada vez más. Mi personal jornada la abriría Crowbar, tocando alrededor de la una y media del mediodía, donde el gran Kirk (ex-Down) mostraría de que está hecho también a las voces de este gran y mítico grupo, o eso es lo que me esperaba.
El show duró menos de una hora, y disponían de poco tiempo para meterse al público del mainstage 1 en el bolsillo. La verdad que para mi gusto, le faltó algo. La ejecución y el sonido fueron correctos, pero muy poco movimiento sobre las tablas por parte de esta gente. Me esperaba mucho más. Mucho más movimiento de la gente viendo el grupo y liándola... Un directo más que mejorable en mi opinión, que aunque vuelvo a repetir me gustaron, les faltó esa chispa para acabar de explotar.


Seguiría la jornada con Alter Bridge donde me pondría ya en la primera fila para no abandonarla hasta que terminasen los grandes Sabbath.
Un grupo que bajo la bochornosa calor que irrumpía en Clisson animaría hasta límites en los que todo el público se volcó totalmente en el escenario principal sin dejar huecos, como si de cabeza de cartel se tratase. Acompañados de mangueretazos (que bien sentaron) por parte de los bomberos locales que nos quisieron refrescar, la banda liderada por Myles Kennedy comenzaría la actuación con Addicted to Pain y White Knuckles. Tema tras tema se veía que es una de las bandas más activas del momento, y arrastran una gran cantidad de masas en sus espectáculos.


Tras estos, giraríamos el cuello hacia el escenario Mainstage 2 para ver a uno de los grupos que más ganas tenía de ver, ya que no pude contemplar en su visita a Barcelona por un accidente sufrido en la carretera.
Los grandes Annihilator liderados por el gran Jeff Waters saltaban a escena con Smear Campaign y King of the Kill, donde tras finalizar estos dos temas, el gran Jeff comenzaría a hablar con el público para animarlos a comenzar con los primeros circlepits de la tarde. La verdad es que es un tío que sabe que es lo que hay que hacer para tener al público en el bolsillo. Todo un veterano curtido en mil batallas que sabría meterse al público de Clisson en el bolsillo.
Temas de su nuevo álbum y clásicos como Alison Hell o Phantasmagoria seguirían el setlist de cincuenta minutos donde zanjaría el tema llamado Human Insecticide, donde los thrashers canadienses se despedirían del público entre grandes aplausos de agradecimiento.


Girando el cuello nuevamente nos íbamos a encontrar uno de los shows con más privilegio de todo el Hellfest. La reunión de Dark Angel tras años inactivos sería contemplada en uno de los mejores festivales del mundo, y es que tener a esta banda delante no son palabras menores.
Con menos voz y menos movimiento, claro está, Dark Angel saldría a reventar el Mainstage 1, con un Ron Rinehart a tope pero con visibles defectos vocales, y es que volvemos a lo mismo de siempre, muy pocos cantantes mantienen ese tono de voz que han tenido durante toda su vida.
A pesar de esto, la banda supo dar un conciertazo aplastante donde quiero destacar la poca actitud de la gente, y es que la mayoría no sabía ni quien era Dark Angel, ni que se volvía a juntar un gran clásico del thrash metal, ni mantuvieron una actitud ejemplar para contemplar esta pedazo de banda, y es que ver a grupos como estos con los brazos cruzados, es de tenerlos bien redondos...


Terminado este conciertazo, era el turno de una de las bandas que nunca me llamaron mucho, pero me acabaron sorprendiendo con su gran puesta en escena y su peculiar show.
Era el turno de Behemoth, en el Mainstage 2, donde acudían a su llamada todos los amantes del death y del black metal.
La banda comenzaba a dar sus primeros pasos sobre el escenario con un decorado el cual, con una intro traída del mismísimo infierno, prenderían fuego a los tres micros y a la parte posterior de las estatuas del escenario.
Y así comenzaron estos 4 genios, con una actitud tenebrosa y una vestimenta más que para la ocasión.
Iniciando su concierto con Blow Your Trumpets Gabriel el ritual ya había comenzado.
Un grupo que llevaba muchos seguidores detrás suyo, siendo de lo mejorcito del panorama musical de este género, pero con un único lamento, y es que aún no había anochecido en Clisson...
La verdad y como repito nuevamente, una puesta en escena buenísima, donde aprovecharon al máximo esos 55 minutos terminando de llevarnos al mismísimo infierno con un fin de show donde no faltarían las máscaras y más fuego para deleite de todos los asistentes.


Era el turno de volver a girar la cabeza para ver a Soundgarden, un grupo que volvió a reunirse en 2010 tras años en silencio, como pasó con Dark Angel y con los siguientes de la noche, Emperor. Y es que normalmente, las reuniones de según qué grupos son de lo más bueno que podría pasar para nuestra vista y nuestros oídos. El volver a conmemorar aquello que considerábamos desaparecido y verlo con el paso de los años nuevamente.
Tuve la oportunidad de ver a Soundgarden en 2012, y ya me gustaron mucho. Esta vez, en Clisson, volvieron a gustarme pero no en exceso. Una puesta en escena un tanto estática donde los integrantes solamente tocaron sus temas y no tuvieron ningún tipo de movimiento.
Eso sí, fueron temas aclamados y conocidos, como por ejemplo Beyond the Wheel, Black Hole Sun y Spoonman. Un sonido súper correcto y un show que terminó con medio Clisson en el bolsillo, y es que el grunge de esta gente, engancha.

Y caída ya la noche, era el turno de los primeros cabezas de cartel que el festival anunció. Los grandes Emperor, grupo que se reunía para comerse a todo Clisson, y... ¡Vaya si lo hicieron! Algo que me sorprendió fue escuchar discos de Emperor preparándome para el Hellfest, y poder ver a Ihsahn con la misma voz que en estos discos. Algo brutal desde el primer momento donde la gente enloquecería para acoger a estos maestros. Una gran pegada mantenía viva a esta banda que tenía una actitud impresionante, donde segurísimo que de aquí en adelante, seguirían recaudando fans por todos los rincones del mundo, ya que si siguen ejecutando conciertos así tras su vuelta, no me quiero ni imaginar cómo eran en sus tiempos mozos...
Un concierto apoteósico que introduciría a otro concierto apoteósico, ya que terminado este, era el turno de girar la cabeza por última vez, y presenciar algo muy grande en los que los asistentes seríamos muy afortunados de poder verlo...


Era el turno del último concierto (para mí) de todo este pedazo de Hellfest. Nada más y nada menos que Black Sabbath. Ellos eran los encargados de salir a escena y permitirnos el lujo de disfrutar de su música.
Permítanme decir que lamentablemente es una de las últimas veces, por no decir la última, ya que tocarán en Londres, que todos vosotros tuvisteis la oportunidad de ver a Black Sabbath.
Ver cómo comenzó la creación de todo esto es algo... Realmente apoteósico.
El placer de ver al señor Iommi, al señor Ozzy y al señor Butler delante de tus mismísimas narices ya es para bendecirte y hacer el testamento e incluirlo en este, porque has visto una de las 8 maravillas del mundo (que si, que ver a Black Sabbath es una nueva).
La verdad es que ni por asomo me esperaba que el contemplar a estos maestros iba a ser tan placentero, porque visto lo visto en shows anteriores, el estado de la voz de Ozzy era prácticamente lamentable, y si eso ya falla... Como no baje DIO y lo arregle un poco, nadie lo podía arreglar.
Pero si, vamos si se arregló. Visto lo visto, o bien a base de seguir mordiendo murciélagos, o bien a base de substancias no recomendables para la salud, el señor Osbourne a la edad de 65 años parecía un chaval mayor, pero un chaval.
War Pigs, comenzar con War Pigs y darse cuenta que estás viendo uno de los TEMAS del mundillo, es algo... El momento en que sale la banda a escena, sin el señor Ward, pero siendo Black Sabbath la banda que esta sobre las tablas... ¡Ufff!
El recinto a petar, literalmente ahora sí que no cabía ni el mismísimo Cristo, o Satanás, como lo prefiera llamar usted.
Un Ozzy totalmente desconocido, una voz que era muy muy pero que muy buena visto lo visto en ocasiones anteriores. Un Iommi perfecto, en su línea. Un Butler excelente y un batería llamado Tommy Clufetos (ex-Alice Cooper, ex-Rob Zombie...) que lo haría totalmente correcto eran los elegidos para darnos una de las mejores noches de nuestra vida, un domingo para recordar. Lástima que en su setlist incluyeron temas nuevos como Age of Reason y God is Dead?, porque creo que todos nos quedamos con muchas ganas de escuchar todos los clásicos de la banda. Lástima también que no puedan hacer shows más largos ya que la energía dura hasta cierto punto. Un seguido de pocas lástimas que desaparece ahora mismo para seguir explicando el pedazo de concierto.
Tras la gran War Pigs, era el turno de Into de Void y Snowblind. Como en el tema inicial y durante todo el concierto, el gran Ozzy corriendo de lado a lado del escenario como un chaval (a la pata coja, pero todo un chaval), y animando al público como también haciendo tonterías entre canción y canción. Se hizo habitual la presentación de una nueva canción, las luces iluminando a este gran visionario, y el “yuju” de Ozzy para saber dónde estaban sus compis de grupo y ejecutar la siguiente en el Setlist.


Todo un show que cada vez que iba transcurriendo, tenías más ganas de que no terminara nunca, pero por desgracia, como todos los conciertos, este también finalizó...
Tuvimos la suerte de escuchar temazos como Black Sabbath, Rat Salad, Iron Man, Behind the Wall of Sleep, y tras el descanso, un trozo de Sabbath Bloody Sabbath pegado a la gran Paranoid, el inicio del mal.
Desgraciadamente, esta fué la última canción donde hasta el encargado de mantenimiento del supermercado a las afueras de Clisson tararearía o cantaría con emoción, y es que como vuelvo a repetir, no sé si agradecérselo a Dios o a Satanás, he podido ver a los creadores de mi mundo. He podido ver a los grandiosos Black Sabbath.

Terminado este eufórico momento, ya sin fuerzas me dirigiría a la tienda de campaña para recogerla, y proceder a entablar el camino hacia el autobús rumbo a mi casa.
Un año más, abandonando Clisson por todo lo alto, con un montón de buenas experiencias, grupos que quedarán en mi currículum personal, donde he podido verlos rodeado de gente a la que agradezco que me haya soportado una vez más, y deseando volver el siguiente año, en el que un décimo aniversario prometedor me espera.

¡Gracias Hellfest, y enhorabuena por el gran trabajo realizado!
¡Hasta dentro de un año!

Xavi Gutiérrez