› Crónica H.E.A.T. + Sherlock Brothers. 5 de diciembre de 2014. Sala But. Madrid.

› Fotos H.E.A.T. + Sherlock Brothers. 4 de diciembre de 2014. Razzmatazz2. Barcelona.

No deja de impresionarme el tirón que tiene esta banda. ¿Será cosa de sus estribillos de MTV o de las hormonas del público joven? No hace más de cinco años practicaban un AOR que de tan delicioso sonaba extraño en estos tiempos, y sin embargo, desde la entrada de Erik, H.E.A.T, no dejan de atesorar triunfos, así como de arrastrar público variopinto a sus conciertos, sobre todo en España, cuando para nada es una banda única.


En 2014 han participado en varios festivales, y sólo hace un año que estuvieron de gira por la península, volviendo en diciembre de 2014 a llenar por donde pasan, como ocurrió anoche en Madrid. Público diverso en edad y estereotipos, pero entregado a las canciones en unidad desde la brutal racha ganadora del inicio, hit tras hit: Point Of No Return, Shot at Redemption, y ya con un sonido más neutro y menor sensación de enjambre eléctrico, algunos de los mejores temas de "Address The Nation". Con Better Off Alone, Heartbreaker y All About Tonight casi echan abajo los cimientos.


El respetable se dejó llevar por la locura desatada sobre el escenario fruto de la evidente juventud y una posible lucha de egos. Erik sigue excediéndose en bailes más propios de humorista que de quien debería conducir la concurrencia con menos histrionismo, pero los estribillos y las melodías pesan demasiado. Entre grito, salto, grito y aplauso, uno acaba por ni molestarse por los excesos y las carencias de alguno de sus músicos, pues Crash no deja de ser un batería bastante limitado, y Eric un guitarra que va a lo seguro y que luce más pose que técnica. El caso es que el conjunto funciona, gusta al público y divierte. Lo que hacen, lo hacen bien, con ímpetu y sin pudor.

Me chirriaron de nuevo las piezas de pop adornado con guitarras, como Tearing Down The Walls, cuyo primer tramo afrontó Erik por su cuenta –con teclados pregrabados, algo absurdo en esta banda-, Mannequin show y, sobre todo, ese Laughing at Tomorrow más propio de series para adolescentes que del hard escandinavo. Me lo compensaron con arrolladoras Enemy In Me –a pesar de un, por suerte, corto pero mediocre solo de batería-, el Beg Beg Beg al que intercalaron Highway Star, y sobre todo, Emergency, en la que Erik luce una garganta realmente prodigiosa y que hubiese sido un grandísimo broche final. Living On The Run y Breaking The Silence incidieron en el mal lugar en que quedó la pastelosa Laughing At Tomorrow, y es que sus verdaderos himnos están en su tercer disco, que dudo lleguen a superar. La diversidad del público quedó patente con el multitudinario pero disperso balanceo de brazos al aire durante el tema final, despidiéndose la banda con un sala que hervía de aplausos, gritos y emoción desacomplejada.


Hora y media de hard rock comercial, con algunos despuntes poperos que, ante mi asombro, apenas cortaron las alas de los presentes. Un setlist lleno de himnos diseñados para el directo, y una lucha por el protagonismo que eleva algunos tramos a lo febril. Veremos cuánto aguantan este ritmo, pero oye, que nos quiten lo "bailao".

Tx:Edgar Carrasquilla @Edgar_Corleone. Extraida de The Best Music. / Fotos: K.

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