› Crónica Avenged Sevenfold + Five Finger Death Punch + Avatar. 25 de noviembre de 2013. Palau Olímpic de Badalona. Barcelona.

Anunciado como uno de los conciertos del año (y van…), había expectación para ver la evolución de un grupo joven, los Avenged Sevenfold, que en Estados Unidos cada vez están siendo más grandes, ya sin Mike Portnoy en la batería, y con un disco nuevo “Hail To The King”, realizado enteramente sin ninguna aportación de su desaparecido en 2010 batería fundador y compositor The Rev.

El concierto se realizó en el Olímpic de Badalona, sitio muy bueno por sus características de buena visibilidad y, sobretodo, de buena acústica. Ya a tempranas horas se veía una cola muy ordenada, que casi daba la vuelta al pabellón, con una media de edad muy baja (alrededor de 20 años), con muchos padres acompañando a sus hijos/as menores, los cuales tenían que firmar al entrar un impreso de autorización (la desgracia del Madrid-Arena ha intensificado las medidas de seguridad). También destacar la alta cantidad de público femenino para un evento de rock duro, aunque los Avenged empezaron siendo un grupo para teenagers.

Una vez en el interior, el recinto no se llenó. La pista estaba casi llena (por seguridad limitan el aforo), pero las gradas, a excepción de las laterales y la frontal, estaban bastante desangeladas. En el mejor momento puede que se rozara un 70%. Y todas las localidades eran numeradas (otro tema de seguridad, este ya un poco exagerado, no poder sentarte donde tú quieras o puedas, según la hora a la que llegues)

Puntualmente a las 19:30 h, empezó su show Avatar. La banda sueca mostró muy buena actitud en el poco tiempo que tuvo para su set (media hora), pero supo como calentar a la joven audiencia, sobretodo su altísimo frontman Johannes Eckerström, con una imagen parecida a del protagonista de la película “El cuervo”, que no paraba de moverse por el escenario y interactuar con el público. El resto de la banda no desmerece, moviendo sus melenas como ventiladores en sus pasajes mas power metal, aunque su estilo sea un death melódico tirando a glam, asequible a los profanos no avezados en los sonidos más lúgubres. Buen comienzo de concierto, el grupo promete, buena actitud y buen material sonoro. Al acabar, estuvieron en la zona de merchandasing promocionando su disco “Black Waltz”, firmando autógrafos y haciéndose fotos con sus fans. ¡Buen detalle!

Cambio rápido en el escenario, con un gran telón negro con el nombre y logo de la banda, y a las 20:15 empezaban los americanos Five Finger Death Punch. Otro grupo joven, nacido en 2005, aunque sus miembros sean más veteranos. Ya llevan 4 discos en el mercado y a punto de sacar el quinto. También venían precedidos de muy buenas críticas este año de sus shows por Norteamérica. Difíciles de calificar su estilo, se mueven en un hard rock tirando a sonidos duros. Y sus miembros, cada uno con una pinta diferente: el simpático bajista Chris Kael, calvo y con barba a lo ZZ Top, el cantante Ivan Moody rapado y vestido tipo hardcore, los guitarras uno tipo chandalero a lo Korn con rastas (Zoltan) y el otro con pinta emo (Jason), y su batería Jeremy Spencer con cresta punk… ¡Vaya combinación! Pero también, como Avatar, demostraron ganas y garra, dándolo todo en sus ¾ de hora de los que dispusieron. Ivan no paraba de moverse, buena voz, incluso cuando cantaba agarrado a su especial pie de micro, que simulaba una pistola apuntándole. Los demás miembros no pararon quietos, lanzando púas a la audiencia en todo momento. Otro grupo a seguir en el futuro.


Un telón negro con el logo de Avenged Sevenfold tapaba el escenario, que era largo. La espera, de una media hora larga, se hizo corta. Se apagaron las luces a las 21:45, se abrió el telón y se vió el escenario, con la batería centrada con escaleras a los lados, con un telón negro en el fondo donde estaba situado un gigantesco Deathbat, su logotipo, una calavera con alas de murciélago, el cual escupía fuego por sus alas y su cabeza en muchos momentos del show. Apareció sobre las tablas su guitarra solista, Synister Gates, para dar los primeros acordes de la primera canción, Sheperd of Fire, escuchándose un vocerío ensordecedor por parte de la joven audiencia. Aparecieron los demás miembros, siendo su cantante y frontman M. Shadows el último en subir, con unas gafas oscuras que no se sacó en todo el concierto.

Zack Vengeance iba con su gorra clásica vestido a lo rocker de los 50 y el bajista Johnny Christ con vestido y cresta punk. La estética es una cosa que el grupo ha cuidado desde sus inicios, siendo este un punto de crítica de sus detractores, que dicen querer aparentar lo que no se es. Ellos han seguido su camino, eligiendo en cada momento su estética, sin hacerles caso. Eso sí, la mayoría llevan tatuajes por todos lados.

Continuaron con Critical Acclaim, Hail The King y la aclamadísima Welcome to the Family, donde M.Shadows bromeó diciendo qué hacíamos allí un lunes por la noche y si no teníamos que ir a la escuela al día siguiente, dando las gracias por estar en el pabellón y formar parte de su familia. Muy bonitos los juegos de luces, el fuego y las explosiones, bien medidos para sorprender y no cansar. Decir que cada vez que se oían los primeros acordes de las canciones, el griterío era fenomenal. Siguieron Doing Time, Buried Alive y Fiction. En esta, muy bonita fue la combinación de partes pregrabadas con las interpretadas en directo, con un momento emotivo con la voz de The Rev y un foco iluminando el escenario vacío, que cambia a M.Shadows cuando canta su parte.

En Nightmare, el escenario se cubrió con una neblina baja que se desplazaba hacia el público, creando con las luces otro efecto impactante. Muy coreado fué este tema, al igual que la mayoría del setlist. Los A7X, como también se los llama, tenían la partida ganada de antemano, ya que la mayoría de público joven venia ya predispuesto a disfrutar. Seguro que, como también preguntó M.Shadows haciendo levantar la mano, para muchos era su primer concierto en su vida, y eso siempre marca.

Con Alterlife, Synister Gates se marcó un solo de guitarra, demostrando sus buenos dotes como solista y virtuoso, que gustó a unos pero no a los más veteranos. Se unió posteriormente el joven batería Arin Ilejay, ya titular en el grupo, que siendo muy bajito y extremamente delgado, aporrea a su batería de una forma fenomenal. Requiem y Bat Country, donde se formó un pequeño circle pit en la pista, dieron paso a los bises. Acabaron el concierto con Chapter Four y Unholy Confessions, repartiendo púas y baquetas a diestro y siniestro, ni Kiss lanza tantas en sus conciertos!

Buen show, buen juego de luces y efectos, pero siendo un buen concierto, para mí les faltó a los A7X la actitud que sí tuvieron sus dos teloneros. La prensa cada vez habla más de ellos, y con buenas críticas, y eso lo tienen que demostrar cada vez que se suben a un escenario. La voz de M.Shadows tampoco fue buena del todo, esta vez justificada por problemas en conciertos anteriores, alguno de los cuales incluso se tuvo que reducir el set. En general, no obstante, buen sabor de boca para una fría tarde-noche de noviembre, con buenos y entretenidos grupos, que no decepcionaron a casi nadie de los presentes, esperando a ver si ellos son el próximo futuro de los sonidos duros. El tiempo lo dirá.

Tx: Xavi Ramírez

Organiza: Doctor Music Concerts