› Crónica Judas Priest + Motörhead + Saxon. 2 de agosto de 2011. Pavelló Olímpic. Badalona.

› Saxon.

Ver un concierto de los británicos, aunque sólo sea una hora es ir a caballo ganador, nunca defraudan.
La primera vez que los vi fue en el año 83 y esta fenomenal y ya legendaria banda nunca dejarán de ser un grupo fiel a sus raíces, entregados a tope con sus fans, y que lo dan todo encima de las tablas, para ellos parece que no pasen los años, porque están en una forma envidiable a su edad.
Con su nuevo álbum Call to arms bajo el brazo, pisaban de nuevo tierras catalanas.
Salieron a las 19’30 h., atronadores con el tema Hammer of the Gods de su nuevo disco y con Byford genial de voz, que no paraba quieto, Paul Quinn demostrando su gran clase con las cuerdas, Doug fantástico como siempre, Carter al bajo un torbellino, sin parar de mover su melena, Nigel a los parches demostrando su gran maestría.


Continuaron con Heavy Metal Thunder con la gente ya entregadísima, cayó también Chasing the Bullet, buen tema de su nuevo trabajo, Motorcycle Man y Back in’79 sonaron también estupendas junto And the bands plays on, para cerrar tocaron la siempre mágica Crusader y el clásico que nunca falla en su setlist Princess of the Night, tremenda, los pelos como escarpias. Wheels of Steel y Denim and Leather dejaron a los presentes rendidos ante la demostración de clase, fuerza y elegancia de la banda.
Finalizaron una vez más entre aplausos, oes, y el nombre de Saxon coreado por el público. Como todas las veces que los he visto, fuertes y duros como una roca, con los años ganan en solidez. Al final todos saludan a su público arrancando sonrisas sinceras y repartiendo púas y baquetas.
Larga vida a Saxon.

Tx: Zumeitor Pitrusmai/Fotos: K


› Motörhead.

Después del magnífico inicio del festival con la actuación de los Saxon, llegaba el turno del trio inglés Motörhead, que ya nos había visitado el pasado diciembre en el Sant Jordi Club de Barcelona, dentro de su gira de presentación del álbum The Wörld Is Yours. El Pabellón de Badalona registraba ya una magnífica entrada, demostrando que en Catalunya también hay un público fiel al metal, y que es capaz de albergar grandes festivales con los mejores grupos.

Con un set de luces bastante pobre durante toda su actuación, y con la máquina de humo funcionando durante todo su concierto, creando una atmósfera lúgubre, salieron los tres integrantes de Motörhead, con un telón de fondo negro con su logo y la batería de Mikkey Dee flanqueada por diversos amplificadores Marshall, iniciando la primera canción con la clásica frase de Lemmy “We are Motörhead, and we play rock and roll”; esta fue un poderoso Iron Fist, que como dice su nombre (puño de metal), nos metió un buen derechazo a todos los asistentes.

Esta fue la única canción diferente respecto a su actuación anterior, ya que el resto del repertorio (en esta ocasión mas corto, 13 canciones por 18 de su anterior visita) se basó en las mismas de la gira del The World…: siguieron entre otras Stay Clean, Get Back In Line, Metropolis y Over The Top. No paró de moverse en todo el concierto el guitarrista Phil Campbell, con su eterno sombrero en la cabeza, muy comunicativo con el público. Phil fue visto el día anterior a altas horas de la noche de juerga por las Ramblas de Barcelona, con su sombrero y descamisado, demostrando el aguante que tienen estos monstruos del rock and roll; por la mañana del concierto ya estaba a las 12:00 h firmando autógrafos a sus fans y confraternizando con ellos… ¿Cuándo y cuanto durmió? Quien lo sabe…


Su actuación siguió el guión previsto en un concierto de Motörhead: caña a tope del principio al final. Con sus 65 años a cuestas, Lemmy Kilmister ya no tiene que demostrar nada, pero nadie sale defraudado de sus actuaciones: mantiene intacto su embrujo y tanto con su bajo y con su voz su nivel sigue siendo muy alto.

En medio de la canción In The Name of Tragedy se produjo el solo de batería de Mikkey Dee, con el único efecto especial en el set que consistió en la salida de humo a reacción a cada lado de su batería. Dee es uno de los mejores en su género, y verle tocar en directo es un placer inigualable, dándolo todo de principio a fin.

Después de un buen Going To Brazil, llegó el final con las emblemáticas Ace Of Spades y Overkill, con ese inició mítico ya de batería al cual se une la línea de bajo de Lemmy, y que se repite varias veces durante la canción. Se despidieron los tres de un público entregado que gritaba su nombre, dejando Lemmy su bajo sonando delante de su amplificador, mientras la hora y diez minutos que duró su actuación nos dejaron a todos exhaustos y con ganas de mas. ¡Aún le queda cuerda al trio mientras sus cuerpos aguanten!

Tx: Xavier Ramirez/Fotos: K


› Judas Priest.

Dentro de su gira Epitaph, teóricamente gira de despedida de sus largas giras que no del grupo, ya que han anunciado que su intención es seguir grabando y actuando en festivales, tocaba su última actuación en la península, en esta ocasión en el Palau d´Esports de Badalona. Después de tocar Saxon y Motörhead, los cuales dejaron un gran sabor de boca y el listón muy alto, tocaba el turno de los cabezas de cartel.

Rozando el lleno, con más de 10.000 personas, casi a las diez en punto de la noche iniciaba su concierto Judas Priest. Un gran telón negro con la palabra Epitaph, tapaba el escenario, el cual cayó al inicio de la trepidante canción Rapid Fire del disco British Steel. Fué de este álbum del que cayeron hasta 4 temas, ya que el setlist se repartió entre casi todos los álbumes del grupo británico.

Un telón de fondo ocupaba el final del escenario, reflejando una visión oscura de fábricas con un curioso efecto de chimeneas echando fuego. Una plataforma superior con diversas cadenas colgando y con la batería de Scott Travis en el medio, del cual unas escaleras bajaban al escenario, completaban la escenografía. Esta vez los componentes de Judas ocupaban la totalidad de la escena al contrario de los grupos precedentes. Buen juego de luces y grandes efectos con lásers resaltaron las dos horas y diez de minutos que duró su actuación.


Había expectación en ver al sustituto de K.K. Downing en la guitarra: el elegido, Richey Faulker no defraudó, no parando de moverse en todo momento, tirando púas al público y conectando perfectamente con el resto de la banda, sobretodo con el otro guitarrista Glenn Tipton, que hacia la mayoría de los solos, y con Rob Halford, cuando realizaban el movimiento típico con el pelo al aire al ritmo de las canciones. Demostró una buena técnica y grandes solos cuando los realizó. Aunque siempre nos quedará a los habituales que, cuando un grupo sustituye a un elemento habitual, sentimentalmente no es lo mismo.

Gran setlist, con canciones como Metal Gods, Heading Out To The Highway o Judas Rising; en esta última Rob Halford sufrió lo indecible pero sacó adelante la canción. Con sus 60 años a cuestas, parece increíble que pueda a llegar a unos tonos tan altos; hay muchos cronista que critican desde hace años su nivel vocal, que evidentemente no es de los años 70 y 80, pero a su edad, ¿Cuántos lo mantienen? Halford aun guarda intacto su carisma y su fuerza en los escenarios. Los efectos de micrófono ayudan en muchos momentos, al igual que en todos los grupos actuales.

También se atrevió con un gran Victims Of Change, a la que siguió Never Satisfied de su primer álbum Rocka Rolla; en el telón de fondo en muchas canciones aparecía una pantalla con la portada del álbum de la canción que en ese momento se interpretaba, como fue el caso de esta o de Starbreaker del álbum Sin Alter Sin, canciones por cierto no habituales en sus giras de los últimos años. Salieron hacia el final del concierto a lado y lado unas grandes Y símbolo del grupo.

En Prophecy, tema de su último álbum hasta el momento Nostradamus, Halford salió ataviado con una túnica plateada con capucha en la cabeza y con un báculo en la mano con el símbolo de Judas Priest; Rob no dejó de cambiar de indumentaria durante la actuación, con levitas de cuero largas, medianas y cortas marca de la casa, así como luciendo en gran parte del concierto sus características gafas oscuras.

Se encaró el final del concierto con un final insuperable, con canciones míticas dentro del género del heavy metal y que no pueden faltar en un concierto de Judas: Breaking The Law, en la que Rob dirigía el micrófono al público en el momento del estribillo, un sublime Painkiller con el solo e inicio de batería del gran Scott Travis, y los bises iniciando con Electric Eye, la salida en Harley Davidson de Halford en Hell Bent For Leather y el final con You’ve Got Another Thing Comin´. En esta en los últimos segundos falló el sonido y no se oyó el final.
Salió el grupo, pidió disculpas Scott Travis y encararon su última canción Living Alter Midnight, que alargaron con el público cantando su conocido estribillo, antes de que Halford hiciera repetir al anfiteatro diversas modulaciones de voz. Se retiraron en medio de una gran ovación, con Rob señalando al símbolo del grupo y haciéndole reverencias.

Acabó el concierto a las 01:10 h de la madrugada, con el público sudoroso y satisfecho. Grandes actuaciones de Saxon, Motörhead y Judas Priest, veteranos y dinosaurios del Heavy Metal, que aún mantienen un gran nivel encima de los escenarios.

Tx: Xavier Ramirez/Fotos: K


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