› Crónica Slayer + Megadeth. 1 de abril de 2011. Sant Jordi Club. Barcelona.

Noche de decibelios apta para oídos potentes, en un Sant Jordi Club prácticamente lleno, sobre las tablas aparecieron los albaceteños Angelus Apatrida, los cuales en su media hora de actuación y de no disponer de demasiado buen sonido, demostraron que también son alguien en el mundo del thrash. Destacaría los temas Give’em war y Thrash attack.


Después de esperar unos 30 minutos, aparecieron Megadeth, los cuales iniciaron su show con el tema Trust, vi a un Mustaine que sigue cantando de la misma forma que siempre, pero que en directo su voz suena mas bien floja, pero las cualidades instrumentales de Broderick y Ellefson hicieron que eso no pesara demasiado. Especialmente uno se emociona con los clásicos como Hangar 18, In my darkest hour, la tremenda She wolf, Lucretia, Symphony of destruction o por supuesto, Peace sells.
Acabaron con Holly wars ... the punishment due. Eché mucho de menos al batería de antaño Nick Menza, nada que ver con el actual Shawn Drover.


Tras la no demasiada buena actuación de Megadeth, se abrieron las puertas del infierno, llegaron los Slayer, y como podíamos todos imaginar, estos venían a lo que venían, a matar, directamente de Los Angeles (CA). Abrieron con World Painted blood, de su último álbum, impresionante ver tanta gente gritando al unísono. La manera de tocar de Dave Lombardo la batería, es impresionante, yo creo que si el grupo hacía un pequeño parón después de cada tema, era por él. Siguieron con Hate worldwide y un Tom Araya diciendo “están listos cabrones?”. Continuaron con War ensemble, también cayeron Postmortem, Temptation, Dead skin mask, Silent scream.


Era imposible seguir el orden de los temas, personalmente estaba en shock, pero era un show impresionante, con un sonido brutal y perfecto, las guitarras atronadoras y los solos infernales de Kerry, una gran voz de Araya y un gran Gary Hole, Slayer nos pateó el cráneo.
Llegando el concierto a su final, Tom nos preguntó de nuevo, en castellano, “quereis morir”, y seguidamente sonó South of heaven y Raining blood con ese riff tan heavy y demoniaco. Siguieron Black magic y acabaron con Angel of death, que fué el tema responsable del moshpit mas grande que yo haya visto en un concierto.
Conclusión final, una banda que se monta encima de las tablas, destroza todo lo que encuentra a su alrededor y se despide de sus fans sin decir muchas palabras pero entregándose en cuerpo y alma.


Tx: Zumeitor Pitrusmai/Fotos: K


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